Artículo de Peter van ‘t Veld, DVM
Global Technical Support Manager Feed Specialties
Denkavit Nederland BV

La recría de los terneros es una parte fundamental de la producción láctea, ya que el resultado de la fase de recría del ternero determina en gran medida la capacidad de producción futura y la longevi-dad de las terneras criadas para sustituir vacas destinado a la producción de leche. Este artículo se basa en una presentación más amplia que contiene información más detallada. Únicamente viene a resumir los puntos prácticos de atención en la crianza de terneros en relación con la aplicación de leches maternizadas como la herramienta principal para la crianza de terneros a nivel profesional en la fase inicial de consumo de leche.

¿Leche de vaca o sustitutos de leche para terneros?
En la producción láctea moderna, la constante selección de vacas lecheras conforme a características tales como el volumen de leche y de sólidos en leche
(proteína, grasa), ha provocado con el paso del tiempo una disminución de los niveles de vitaminas, minerales y oligoelementos en la leche de vaca. Esto puede ocasionar que los terneros que consumen leche de vaca experimenten deficiencias. La aplicación de sustitutos de la leche para terneros en lugar de la leche de vaca supone una opción de cara a evitar o compensar estos deficiencias, lo cual hace que las leches maternizadas para terneros resulten una herramienta importante para prevenir problemas de niveles demasiados bajos de vitaminas, minerales y oligoelementos.

Asimismo, las leches en polvo para terneros están libres de enfermedades transmisibles, no contienen residuos de antibióticos o células somáticas, contienen una composición equilibrada de grasa y de proteína y se pueden mezclar o aplicar recién preparados a la correcta temperatura de consumo, a intervalos controlados. Los componentes especiales como los aceites esenciales, los ácidos orgánicos, los probióticos, etc., pueden incluirse en la composición para proporcionar una protección intestinal mayor. A diferencia de la leche de vaca, la cual está expuesta a múltiples influencias que pueden hacer que su composición fluctúe, este hecho hace de los sustitutos de la leche para terneros la opción ideal para la crianza efectiva de terneras.

¿Pasteurización de la leche de vaca?
La pasteurización de la leche de vaca reducirá los patógenos, pero no todos los patógenos ni tampoco las toxinas bacterianas que sean resistentes al calor. La pasteurización también no reducirá los residuos de antibióticos, de los cuales se sabe que duplican el riesgo de diarrea en terneros. Tras la pasteurización, los recuentos de patógenos volverán a aumentar inmediatamente en la leche mientras se enfría y/o al volver a calentarla. Asimismo, se desconoce el potencial impacto negativo de la pasteurización en aquellas sustancias bioactivas que actúan de forma positiva.

Características importantes de las leches maternizadas para terneros
La calidad de los sustitutos de la leche para terneros viene determinada por un lado por las características físicas en relación con las materias primas tales como la solubilidad y, por el otro lado, por las características nutricionales tales como la digestibilidad.

Unas especificaciones elevadas de proteína y de grasa no implican necesariamente, y desde luego no en todas las circunstancias de granja, que sean superiores a unas especificaciones inferiores. Las fuentes de proteína láctea para el uso en sustitutos de leche para terneros varían extremadamente en cuanto a calidad y capacidad de digestión según su procesamiento. Los sustitutos de leche para terneros consisten en su mayor parte en componentes lácteos, a menudo (una combinación de) leche en polvo (desnatada, entera) y/o proteína de suero de leche.

Hay que saber que la leche desnatada o la leche entera en polvo deberían coagular en el abomaso del ternero en primer lugar para que haya una predigestion correcta, y por tanto se debe comprobar y analizar detenidamente precisamente por esta característica. La proteína de suero de leche podrá también aportar proteína de la leche fácilmente digerible a cualquier sustituto de leche para terneros siempre que se compruebe también su solubilidad y su gusto. En el caso de que se plantee esta opción, se pueden incluir también proteínas vegetales específicas como el gluten de trigo y que este siga siendo un buen sustituto de leche para terneros, sin que esta inclusión resulte algo inaceptable por definición.

Su aplicación se verá no obstante limitada a fuentes altamente digestibles con un perfil aminoácido conocido, todo ello sin perder de vista, además, las altas exigencias impuestas a la calidad y el procesamiento de cara a eliminar los factores antinutricionales asociados.

Las fuentes de grasa para los sustitutos de leche para terneros deberían sopesarse en relación con su perfil de capacidad de digestión, de solubilidad y de ácidos grasos, y se deberían procesar adecuadamente para eliminar contaminaciones indeseadas y efectos sobre el sabor.

Lamentablemente, en la práctica dentro de las dos categorías mencionadas anteriormente, existen materias primas tanto de buena como de mala calidad que pueden aplicarse como materias primas sin que se puedan identificar como tal en la hoja de especificaciones o en la descripción de la etiqueta. Por tanto, la calidad de los sustitutos de la leche para terneros no pueden juzgarse únicamente mediante la comparación de las especificaciones de nutrientes en las etiquetas (alto o bajo nivel de grasas o proteínas) ni tampoco comparando la inclusión de determinados tipos de materias primas encontrados en la etiqueta del producto frente a otros (leche desnatada en polvo frente a suero de leche, proteína de la leche frente a proteína vegetal).

En último término, la calidad de los sustitutos de leche para terneros se basa en una selección estricta y en controles de calidad de todos sus componentes individuales, lo cual únicamente se puede basar en experiencia en I+D de ensayos repetidos de digestibilidad y ensayos sobre rendimiento.

Preparación de la leche maternizada para terneros (calidad del agua, temperatura y concentración)
Puesto que tras su preparación los sustitutos de leche para terneros se componen de aproximadamente un 85% de agua, la fuente de agua utilizada para mezclar la leche en polvo para terneros resulta clave. La fuente de agua influirá sobre el sabor (por ejemplo, ligada a contenido férrico, pH y/o contaminaciones orgánicas) y estabilidad bacteriológica del sustituto de leche tras mezclarse. Por tanto, debe comprobarse de forma frecuente la fuente de agua en la granja, tanto desde el punto de vista de sus características físico-químicas como de sus características bacteriológicas. El sustituto de leche para terneros debe mezclarse siempre con agua limpia, fresca, preferiblemente a una temperatura de 45- 50 °C para conseguir una mezcla física bien dispersada. La concentración se puede variar entre 125 – 150 g/l de leche mezclada o incluso más, dependiendo de la solubilidad y la estabilidad del sustituto de leche para terneros.

Aplicación de la leche maternizada para terneros (volumen, temperatura, herramientas)
Para aplicar tanto la leche de vaca como cualquier tipo de sustituto de leche para terneros se debe tener en cuenta que el volumen por cada toma durante los primeros 7-10 días de vida no debe superar el 5% del peso corporal del ternero. Esto se hace a fin de evitar que se desborde la leche desde el abomaso del ternero hasta el rumen, ya que en esta etapa temprana de la vida, el abomaso (estómago de la leche) aún cuenta con un tamaño limitado. La leche que entra en el rumen dificultará el desarrollo del rumen y retrasará el crecimiento del ternero por dificultar su capacidad de adaptarse a la ingesta de concentrados y forraje.

El motivo de esta dificultad radica en el hecho de que el desbordamiento de leche hace que se pudran los componentes proteínicos en el rumen, lo cual puede originar un retraso en el desarrollo del rumen de 2 semanas, a la vez que puede disminuir la ganancia diaria durante las primeras 10 semanas hasta 200 gramos al día. También el hecho de presentar heces o diarrea típicamente grises-blancas (cuando se aplican leche de vaca o sustitutos de leche basado en leche desnatada en polvo) o grises (cuando se aplican sustitutos de la leche basados en suero) pueden ser síntoma de una digestión alterada. Este hecho no está relacionado con la calidad de la leche o sustituto de la leche, sino con el hecho de que se ha sobrealimentado a terneros de hasta 10 días de vida con volúmenes por toma demasiados elevados.

La temperatura de consumo del sustituto de la leche debería ser preferiblemente una temperatura de entre 41 y 42°C.

Se recomienda utilizar cubos con tetina o botellas con tetina en lugar de abrevaderos o cubos normales. La succión de la tetina estimulará el reflejo esofágico (cierre del canal esofágico) y ayudará a evitar que la leche entre en el rumen en lugar de en el abomaso del ternero que es lo que se pretende. Además, los terneros beberán de una forma más lenta y controlada al utilizar una botella o un cubo con tetina, lo cual permitirá que el abomaso se estreche un poco más para contener un volumen (ligeramente) mayor. Así se proporcionará una cierta, si bien limitada, flexibilidad a los límites anteriormente mencionados en cuanto a los volúmenes por toma durante los primeros 7-10 días.

Muchos ganaderos intentan, como es lógico, maximizar el potencial de crecimiento temprano del sustituto de leche en los primeros 7-10 días de vida. En lugar de aumentar el volumen por toma por encima del 5% del peso corporal en esta fase, lo que se recomienda es aumentar la frecuencia de tomas hasta las 3 tomas/día o aumentar la concentración del sustituto de leche para terneros hasta 150 – 175 g/l (si así lo permite la calidad) mientras se limita el volumen por toma en este periodo inicial.

Tras pasar la barrera de los 10 días, el volumen del sustituto de leche para ternero por cada toma se puede ir aumentando gradualmente de conformidad con los diferentes cuadros de alimentación recomendados, y se pueden ajustar al tipo y a la concentración del sustituto seleccionado. A partir del momento en el que el ternero consuma de media 1 kg de concentrados al día (principalmente a los 40-45 días de edad aproximadamente) el volumen de leche maternizada por toma debería reducirse gradualmente durante un periodo de 2-3 semanas para favorecer una mayor estimulación de la ingesta de concentrados y forraje (fase de disminución). El destete completo (basado en un desarrollo de rumen adecuado) se puede efectuar en el momento en el que el ternero alcance una ingesta media de concentrados de 1,8-2 kg diarios, principalmente a los 60-70 días de edad aproximadamente.

Conclusión
Existen múltiples factores que determinan el resultado del proceso de recría en la fase de lactancia de los terneros, entre los cuales, la calidad y la elección meditada de un sustituto de leche para terneros son aspectos fundamentales. No obstante, los resultados obtenidos incluso con los mejores sustitutos de leche para terneros en último término responden a una aplicación adecuada y de unos procedimientos de gestión de crianza de los terneros bien meditados.